Entradas: ¿Quién es Jesús en cada religión?

¿QUIEN ES JESUS EN CADA RELIGION?

¿QUIEN ES JESUS EN CADA RELIGION?

Judaísmo, mormonismo, budismo, hinduismo, islam, testigos de Jehová,

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JUDAISMO

En el judaísmo, Jesús no es reconocido como el Mesías porque su vida no cumplió con las expectativas mesiánicas. Según la tradición judía, el Mesías sería un líder humano descendiente del rey David, que restauraría el reino de Israel, traería justicia y paz al mundo y reconstruiría el templo en Jerusalén.

Como Jesús fue ejecutado por los romanos y ninguna de esas transformaciones ocurrió, los judíos concluyeron que él no podía ser el Mesías prometido. El mundo sigue lleno de guerras, injusticias e idolatría, lo cual para ellos es la prueba de que el Mesías aún no ha venido.

Otro punto decisivo es el concepto de divinidad. Para el judaísmo, Dios es absolutamente uno, indivisible y sin forma humana. La idea cristiana de que el Mesías es Dios encarnado se considera incompatible con el monoteísmo judío. Además, parte de la tradición rabínica a lo largo de la historia ha clasificado a Jesús como un falso Mesías, un engañador e incluso un apóstata, alguien que habría distorsionado la ley y llevado al pueblo al error.

Algunos textos antiguos del Talmud llegan a enseñar que Jesús practicaba hechicería o que había aprendido secretos místicos en Egipto para engañar a las personas. También se le describe sufriendo un castigo eterno en el infierno, sumergido en excrementos sirvientes.

En resumen, en el judaísmo, Jesús puede ser visto como un rabino incomprendido, un líder rebelde o incluso un hereje peligroso, pero nunca como el Mesías.

MORMONES

Mucha gente piensa que los mormones creen exactamente lo mismo que los cristianos tradicionales. Al fin y al cabo, el nombre de la religión es Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Suena muy cristiano, ¿verdad? Pero la verdad es que el Jesús de los mormones es completamente diferente al que presenta la Biblia y la fe cristiana histórica.

Según las propias enseñanzas mormonas, Jesús no es el Dios eterno y auto existente que siempre fue Dios. Él fue literalmente engendrado como un hijo espiritual de Dios Padre y de una madre celestial antes de la creación del mundo.

En otras palabras, Jesús tuvo un comienzo. Fue el primero entre innumerables hijos espirituales y entre ellos también estaba Lucifer. Es decir, Jesús y Satanás son hermanos antes de la creación de la tierra. Dios Padre convocó a todos esos hijos espirituales y presentó un plan de salvación.

Lucifer propuso un plan basado en la obediencia forzada, mientras que Jesús presentó otro, ofreciéndose a venir al mundo, obedecer y redimir a la humanidad, preservando el libre albedrío. Dios Padre eligió el plan de Jesús y Lucifer se reveló convirtiéndose en Satanás. Los mormones enseñan que Jesús se convirtió en Dios a través de la obediencia perfecta y la exaltación. No es Dios por naturaleza, sino por mérito. Así como él llegó a ser divino, los seres humanos también pueden llegar a ser dioses algún día si son fieles y obedientes. Este es el punto central de la teología mormona, Jesús es el ejemplo del camino hacia la divinización.

Otro detalle importante para los mormones es que el momento más significativo de la redención no fue la cruz, sino el sufrimiento de Jesús en el jardín de Getsemaní, donde habría sudado sangre para expiar los pecados de la humanidad. Después de la resurrección, creen que Jesús viajó a las Américas, donde se apareció a un pueblo antiguo y organizó una iglesia allí, un evento descrito en el libro de mormón al que consideran tan sagrado como la Biblia.

Al final, los mormones hablan de Jesús, oran en su nombre y proclaman su evangelio, pero no es el mismo Jesús de la fe cristiana.

BUDISMO

Para el budismo, la comprensión de Jesús es distinta a la de cualquier otra religión occidental. El budismo surgió siglos antes de Cristo en Oriente. Solo después de muchos siglos, con la llegada de los misioneros a Asia, los budistas comenzaron a formar opiniones sobre Jesús y estas varían bastante. En el budismo, Jesús no murió para perdonar pecados, ya que para ellos el pecado no es una ofensa contra Dios. El pecado en el sentido cristiano no existe. Lo que existe es la ignorancia, el apego y la aversión, que son las causas del sufrimiento humano. Esa ignorancia es lo que mantiene al ser humano atrapado en el ciclo de reencarnaciones, haciéndolo nacer una y otra vez hasta alcanzar la iluminación.

La visión más común es que Jesús fue un gran maestro espiritual, un hombre iluminado que vivió valores muy similares a las enseñanzas del propio Buda, como la compasión, la humildad y el desapego al materialismo. Muchos lo describen como alguien que alcanzó un alto nivel espiritual, pero eligió encarnar en la Tierra para ayudar a otros a evolucionar. Interesante, sí, pero no te equivoques. Por más elogiosa que parezca esta visión, no reconoce a Jesús como Dios ni como salvador. Como el budismo no cree en un Dios personal creador, Jesús tampoco puede ser considerado Hijo de Dios.

En otras palabras, el budismo respecta a Jesús, pero lo coloca en la misma categoría que otros líderes espirituales como Buda, Gandhi o Confucio. Él es visto como un ejemplo moral, pero no como Señor único y absoluto. Para ellos, Jesús mostró un camino entre muchos, pero no es el camino.

 HINDUISMO

Al igual que en el budismo, el hinduismo no tiene una doctrina oficial sobre Jesús, ya que se trata de una religión muy antigua y extremadamente plural.

Existen cientos de corrientes dentro del hinduismo y cada una puede ver a Jesús de una manera distinta. La visión más popular entre los hindúes es que Jesús fue un gurú iluminado, un maestro espiritual que alcanzó un alto nivel de conciencia divina. Algunos lo colocan junto a figuras como Krishna o Shiva, diciendo que fue una encarnación o manifestación de Dios, al igual que esos otros dioses lo habrían sido. Sin embargo, eso no significa que Jesús sea el único Dios, como enseña el cristianismo. Solo implica que él sería una de las muchas expresiones de lo divino.

Otros hindúes prefieren ver a Jesús como el ejemplo de alguien que descubrió la chispa divina dentro de sí, algo que, según ellos, todos los seres humanos poseen. En otras palabras, Jesús no es diferente de nosotros en esencia, simplemente habría despertado antes. Algunos incluso afirman que Jesús habría viajado a la India durante su juventud para aprender de maestros hindúes, una teoría popular en círculos esotéricos, pero sin base histórica confiable.

En definitiva, el hinduismo puede admirar a Jesús, pero lo encaja dentro de su visión de multiplicidad, donde hay espacio para miles de dioses, profetas, maestros y caminos espirituales. Para ellos, Jesús es uno más entre muchos.

 ISLAM

En el islam, Jesús es llamado Isa y es reconocido como uno de los más grandes profetas enviados por Dios. Se cree que nació de una virgen llamada María por un milagro directo de la voluntad divina.

El Corán describe a María sola y angustiada bajo una palmera donde da a luz sin ayuda humana. Justo después de nacer, el niño Jesús habla aún en la cuna, declarándose siervo y profeta de Dios. Una señal temprana de su misión.

El Corán atribuye a Jesús varios milagros, incluso algunos que no aparecen en el Nuevo Testamento. Uno de ellos relata como Jesús, siendo niño, modeló un pájaro de barro, sopló sobre él y le dio vida con el permiso de Dios. Este episodio, ausente en los evangelios bíblicos, proviene de un antiguo evangelio apócrifo que el islam adopta como testimonio de la autoridad profética de Isa.

La diferencia central es que esos milagros siempre se presentan como actos concedidos por Dios y no como expresiones de divinidad personal de Jesús. En cuanto a su naturaleza, el islam afirma con claridad que Jesús no es Dios, no es Hijo de Dios y no comparte la esencia divina. Dios, Alah, es absolutamente único, indivisible y trascendente, y por eso jamás se encarnaría ni asumiría forma humana.

La idea de divinidad atribuida a Jesús es vista como una interpretación equivocada surgida posteriormente. Así que Isa es considerado un mensajero ejemplar pero completamente humano. Respecto al final de su vida, el islam enseña que Jesús no fue crucificado. Según el Corán, Dios protegió a su profeta y lo elevó vivo a los cielos, mientras otra persona fue hecha semejante a él y colocada en la cruz. Esta interpretación mantiene a Jesús libre de una muerte violenta, preservando su honor ante la humanidad. De acuerdo con los textos islámicos, él regresará como siervo obediente de Dios, confirmará la verdadera fe, el islam, y vivirá en la tierra por un tiempo determinado antes de morir como un hombre común. Es decir, aunque es exaltado entre los profetas, Jesús siempre sigue siendo humano.

TESTIGOS DE JEHOVA

Los testigos de Jehová hablan de Jesús todo el tiempo y precisamente eso confunde a muchas personas. A primera vista parece que creen igual que los demás cristianos, pero cuando se examina con más detalle se ve que el Jesús que enseñan no es el mismo. Según las enseñanzas de la torre del vigilante, Jesús no es Dios, es una criatura, el primer ser creado por Jehová.

Antes de venir a la tierra habría sido el arcángel Miguel en el cielo y después de la resurrección, según ellos, volvió a existir solo como un espíritu poderoso, no con un cuerpo físico.

Enseñan que Jesús no murió en una cruz, sino en un madero, y que su muerte sirve como rescate para restaurar lo que Adán perdió, pero no lo reconocen como Dios encarnado. Para ellos, solo Jehová debe ser adorado. Jesús es un mediador subordinado inferior. Y eso marca toda la diferencia, porque si Jesús no es Dios, entonces su muerte no tiene poder infinito. No puede perdonar pecados, solo puede representar a alguien que obedeció perfectamente. Es una fe que habla de salvación, pero sin un Salvador divino. Habla de un reino, pero sin un Rey eterno.

Los testigos de Jehová niegan la deidad y preexistencia eterna de Jesucristo. Esto contrasta abruptamente con las creencias históricas del cristianismo, de que Jesús es el Hijo de Dios.

La posición de la Sociedad de la Torre del Vigía es similar a la herejía aria del cuarto siglo, rechazada universalmente por las iglesias cristianas en el Concilio de Nicea en el año 325 D.C. Esta Sociedad ha cometido varios errores de interpretación y ha hecho cambios en la traducción para adaptar la Escritura a sus suposiciones, vaticinando continuamente sobre la segunda venida del Señor.

LA NUEVA ERA

La nueva era es una mezcla curiosa de antiguas creencias con espiritualidad moderna. Es ese tipo de pensamiento que encuentras en redes sociales y en libros de auto ayuda espiritual.

El universo conspira, todo es energía. Dios está dentro de ti. Dentro de esa visión también hay espacio para Jesús. Pero no el Jesús de la Biblia, el Jesús de la nueva era, es otro, un Jesús energético, místico, universal, moldeado para encajar en cualquier religión y no ofender a nadie.

Para quienes siguen esta corriente, Jesús no es el Hijo de Dios, es un maestro evolucionado, un ser que alcanzó un nivel espiritual elevadísimo y vino a enseñar al resto de la humanidad a hacer lo mismo. Dicen que todos tenemos dentro de nosotros lo que llaman el Cristo interior y que la misión de Jesús fue simplemente mostrarnos cómo despertarlo.

En otras palabras, Jesús no es el Salvador, es el ejemplo de lo que tú también puedes llegar a ser. Otros afirman que Jesús habría adquirido sus poderes viajando por la India y el Tíbet, estudiando meditación y reencarnación con maestros espirituales orientales.

Hay quienes dicen que dominaba energías cósmicas, que era médium o que se comunicaba con seres de otras dimensiones. Sea cual sea la versión, el Jesús de la nueva era es aquel que agrada a todos. Un Jesús que no confronta, que no exige arrepentimiento y que jamás dice niégate a ti mismo. Es un Jesús que sonríe a todos, pero nunca habla de juicio. Un Cristo moldeado a la imagen del hombre moderno.

ECUMENISMO

En la actualidad la palabra «ecumenismo» tiene una significación eminentemente religiosa, y se usa para aludir a los movimientos existentes en el seno del cristianismo cuyo propósito consiste en la unificación de las distintas denominaciones cristianas que se hallan separadas por cuestiones de doctrina, de historia, de tradición o de práctica, empezando por la iglesia católica romana y seguida por distintas ramificaciones del protestantismo como el luteranismo, calvinismo, bautistas, metodistas, adventismo y pentecostalismo.

A diferencia del cristianismo bíblico, el ecumenismo tiene objeciones al no poder afirmar que haya una sola manera de llegar a Dios sin faltar a lo que dijo Jesús en Juan 14:6 ‘’Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí’’. Muchos de los que siguen este pensamiento o estilo de vida religioso, no consideran el arrepentimiento, la obediencia a Cristo y mucho menos la santidad como la única manera de obtener la salvación. Viven una vida ‘’cristiana’’ muy liberal y acomodada a sus caprichos.

La enseñanza cristiana moderna, no es para nada cristiana, es imitación, la razón del hombre se enfatiza y es tratada como la autoridad final (yo así creo, yo así pienso etc.). Los teólogos liberales tratan de reconciliar al cristianismo con la ciencia secular y el pensamiento religioso moderno para llevársela bien con todo el mundo en temas teológicos, adaptando la necesidad del individuo a la Biblia y no al contrario.

Lo más importante para el hombre es "amar" a su prójimo. Lo que hay que hacer con amor en cualquier situación no es lo que la Biblia dice que es bueno, sino lo que los teólogos liberales dicen que es bueno, esto involucra a curas, pastores y todo tipo de lideres eclesiales. Muchos niegan la doctrina de la depravación total, que establece que el hombre no es capaz de hacer nada bueno. Jeremías 17:9
Hay muchos pronunciamientos de las Escrituras contra aquellos que negarían la deidad de Cristo 2 Pedro 2:1 como hace el cristianismo liberal, que predicarían otro evangelio que el que fue predicado por los Apóstoles. Gálatas 1:8. Muchos predican un evangelio social en su lugar.

La Biblia condena a aquellos que llaman bien al mal y mal al bien Isaías 5:20, algunas iglesias liberales adoptan la homosexualidad como un estilo de vida alternativo, mientras la Biblia repetidamente condena su práctica. El cristiano liberal no profundiza en la Biblia, su concepción sobre un dios mitológico o inclusive histórico pero olvidado en el presente difiere al lenguaje de la fe de un Dios que lo llena todo y en todo como lo expresa el apóstol Pablo en Efesios 4:6 y que Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Hebreos 13:8

El cristianismo liberal ha abandonado elementos centrales de la fe cristiana, como el evangelio apostólico y la redención a través de la muerte de Cristo. Su convicción es muy precaria, su identidad con el que murió en la cruz en muchos se ha perdido y solo usan el rotulo de cristiano(a) como mero adorno para no quedar aislados(a) del grupo. Esta disonancia se produce en ocasiones atado a la cultura donde se impone y relega la Palabra de Dios a un segundo plano.

La teología liberal que rechaza el concepto de un Dios personal y desmitifica la figura de Jesús, o en otros escenarios a una espiritualidad laica dentro del cristianismo, donde los creyentes siguen sus valores y ética en su vida cotidiana y sin necesidad de un verdadero sometimiento a Dios.

No hay temor de Dios. En un mundo compungido de guerras y sangre este tipo de cristianismo busca encontrar la paz matando y derramando sangre y pretendiendo vivir en paz con Dios. Ellos se divorcian y contraen nuevas nupcias una y otra vez estando su primer cónyuge aún con vida violando flagrantemente el estricto procedimiento bíblico de la cláusula de excepción, y quieren que su nueva relación adúltera sea bendecida. Ellos se postran y ruegan ante estatuas y figuras y anhelan que sus peticiones sean escuchadas y respondidas. Ellos presumen de moralidad, pero ofenden el carácter santo de Cristo, idolatrando lideres o sistemas religiosos.

Este tipo de cristianismo de garaje rechaza la idea de un Dios personal y considera a Jesús en ocasiones según la conveniencia como mitología y no como hechos históricos y vivos que solo se pueden ver con los ojos de la fe. Este tipo de creyente es ruidoso y emocionalista cimentado en hojarasca, no tiene raíces, su conocimiento sobre el verdadero cristianismo bíblico es efímero. Es el pensamiento religioso o ignorancia teológica tradicional de creen en Jesús a la manera de cada cual.

EL CRISTIANISMO APOSTOLICO

Para un auténtico cristiano(a) Jesús no es solo un profeta, ni un sabio, ni un ejemplo de espiritualidad. Él es el mismo Dios hecho hombre que vino a mostrarnos el camino al Padre. En tanto que Él mismo dijo ser el camino, la verdad y la vida. Y por eso, para los cristianos, toda la historia de la humanidad se divide en dos partes, antes y después de Cristo por su trascendentalidad.

El cristianismo enseña que Jesús nació de una virgen. Vivió sin pecado, reveló el carácter de Dios en carne y hueso y finalmente murió voluntariamente en una cruz, no como víctima del Imperio Romano, sino como el Cordero de Dios que ofreció su propia vida en sacrificio por los pecados del mundo. Juan 3:16

Tres días después resucitó de entre los muertos. No espiritualmente, no simbólicamente, sino físicamente. Y esa resurrección lo cambia todo, porque si Jesús resucitó, entonces es exactamente quien dijo ser. Pero si Jesús no resucitó, la fe cristiana sería falsa y él podría ser simplemente un don nadie con buenas obras. Piensa conmigo, un hombre que dice ser Dios y exige adoración solo tiene tres posibilidades, o es un mentiroso o es un loco, o realmente es el Señor; Y ahí es donde el cristianismo se separa de todas las demás creencias. Afirma que Jesús no solo dijo ser la verdad, él es la verdad Juan 14:6. Por eso Jesús preguntó a sus discípulos, "¿Y ustedes quién dicen que soy yo?" respondió uno de ellos con las palabras que resumen toda la fe cristiana. ¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente! Esa es la esencia del cristianismo. No se trata de un sistema ni de una religión que intenta alcanzar lo divino, es reconocer el señorío del Eterno en nuestras vidas. Los cristianos no siguen a un maestro muerto, sino a un Cristo vivo. Jesús no está en una tumba, está reinando. Y según la Biblia, un día todos verán lo que los cristianos ya creen de todo corazón a Jesucristo ya no como un Cordero, sino como juez ante un mundo caído lleno de pecado.

Ahora, volviendo al principio, entendiendo que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos según hebreos 13:8, en su inmutabilidad, el verdadero cristiano debe caracterizarse por la no utilización de iconografías propias del romanismo influenciados por la cultura o por corrientes seudocristianas alternas con el objeto de otorgarle una imagen física a la Deidad; este imprudente desconocimiento conduce a la superstición y culto idolátrico.

Dado que no existe detalles de la apariencia física de Jesús en ningún registro bíblico o histórico, los cristianos debemos abstenernos de emitir conjeturas concluyentes de su figura física teniendo en cuenta lo delicado del tema. Hebreos 1:3 dice hablando de Jesús: ‘’el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia’’ y en Colosenses 1:15 ‘’Él es la imagen del Dios invisible’’, vemos que los autores de estos libros expresan inequívocamente que Jesús es la imagen de Dios, y asignarle una figura preconcebida a Jesús es peligrosísimo, ya que Jesús siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, Filipenses 2:6. Tanto que en el judaísmo rabínico los judíos no solían nombrar ni siquiera el nombre de D-os, está desprovisto igual de toda imagen, tal y como lo establece la mitzvá: ‘’No te harás imagen delante de Mí. El concepto de no hagas una imagen también quiere decir no te lo imagines.

Teniendo claro que Jesús es parte de la propia sustancia del Padre según hebreos 1:1-3 podemos intuir que la esencia de su eterno poder y deidad también nadie la ha visto y contemplado que le quede vida para contarlo, esto en paralelo con Juan 1:18 y 1 Timoteo 6:16, Lo que se conoció por quienes lo vieron en esa generación no fue más que un velo humano sin apariencia según Isaías capítulo 53 y así debemos imaginarlo mas no esculpirlo. Las imágenes y deidades están ligadas a la idolatría en un corazón necio que busca ligar con un ‘’dios’’ visual para poder empoderar su propia debilidad espiritual, donde no es posible resarcirla sino es a través de la redención de Jesucristo aplicada sobre la vida del creyente.

En Éxodo 33:23 dice: ‘’Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro’’. Dios no permitió que Moisés viera su rostro. También en Deuteronomio 5:8 dice: ‘’No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las servirás’’. Si Jesús es Dios según Romanos 9:5, Tito 2:13, Colosenses 2:9 y otros, los cristianos nacidos de nuevo por la Palabra no deben conceptualizar a Jesucristo con semejanzas morfológicas porque estarían violentado su propia y original naturaleza. En Éxodo 20:4 dice ‘’No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra’’.

En consecuencia, si Jesucristo es la imagen del Dios invisible según Colosenses 1:15 más allá de la apariencia física que pudo haber tenido quienes lo vieron, los cristianos debemos responder a la pregunta que hace Dios: ¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo. Isaías 40:25 y no socavar Éxodo 20:4

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